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Técnicas para un estudiar oposiciones realmente efectivas



Buscar técnicas para estudiar oposiciones es una de las mejores ideas. La verdad es que hay muchas herramientas que puedes utilizar y aplicar durante el estudio. Las siguientes técnicas publicadas en Educación 2.0 te ayudarán a realizar más con menos esfuerzo y resultados más satisfactorios

Técnicas para estudiar oposiciones: ¡aliméntate bien!

La buena alimentación es esencial en nuestro día y a día, y también al estudiar oposiciones. Dedicar una serie de horas al estudio no significa dejar a un lado la comida pues es importante alimentar bien el cuerpo y el cerebro. Procura desayunar como un campeón, comer, merendar y cenar. No te saltes las comidas porque esto solo te llevará a debilitarte día a día y estudiar peor, o bien a la nevera a deshoras y con ansiedad.

¡Descansar es de sabios!

Es una gran idea descansar un poco durante el estudio. Esto no significa que lo hagas cada dos por tres, pero si que lo hagas cada hora. Por hora pasada descansa uno 5 ó 10 minutos. Esto te ayudará a tomar con otro humor y perspectiva los estudios. Además, descansar andando un poco por la habitación y moviendo el cuello y las extremidades te ayudará a evitar contracturas molestas.


¡Dormir como un angelito!


Es importante estar bien descansado para rendir más y mejor al estudiar las oposiciones. No puedes hacer nada si la cabeza se te baja, los ojos se cierran y todo deja de tener sentido. A veces no podrás pasar de la primera línea o párrafo y ya tienes los ojos a media asta. Si esto te ocurre procura descansar muy bien en la cama durante 8 horas.


¡No hace falta dejar de lado el ocio!


Es importante tener un poco de ocio para uno/una mismo/a pues la cabeza se despeja y cogemos con más ganas los estudios. Una gran idea es organizarte súper bien durante los días de la semana, para así tener los fines de semana libres. Esta organización la puedes llevar así hasta que llegue el mes del examen.

Puedes hacer lo que más te gusta (sin excederte) como: salir, ver la televisión, dar una vuelta con los amigos, jugar a los videojuegos o incluso tomar algunas cañas o una copita. La idea es que no interfiera en los días de estudio. Así que puedes dejar todo esto para el fin de semana y así disponer de dos días para ti mismo. ¡Debes mimarte por la semana transcurrida!
Técnicas para estudiar oposiciones: Busca una motivación
¿Cuál es tu motivación? ¿Por qué estudias las oposiciones? Puede que tengas una familia, unos hijos a los que les quieres dar todo lo mejor y ello significa aprobar las oposiciones. Hay muchos motivos por los que quieres hacer este reto pero sin duda debes buscar un «súper motivo» que te permita estar motivado/a durante todos los meses y todo el proceso. Sé optimista.

Estudia donde estés más cómodo

¿Cuál es tu lugar favorito para estudiar? Puede ser que te encante estudiar en la cama, en el sofá o bien en la biblioteca, en un parque, en un bar… hay muchísimas zonas que puedes escoger. Pero recuerda estar siempre cómodo pues hay personas a las que les gusta el silencio, otras la música y otras en las que haya gente pasando.

Estudia 5 días a la semana

Como he comentado más arriba una solución es dejar libres los fines de semana (o los 2 días seguidos de la semana que tu quieras) estudiando de 5 a 6 horas diarias. Eso sí, entrégate un 100% cuando comiences a estudiar nada de entretenimientos.

Técnicas para estudiar oposiciones: prioridad y organización


Es de vital importancia que te hagas una buena planificación de estudio pues esto reducirá el nivel de tu estrés. Además, te ayudará a establecer los objetivos a cumplir y conseguirlos si utilizas el tiempo sabiamente. Esto aumentará considerablemente las posibilidades de aprobar.

Calcula el tiempo que necesitarás para estudiar distribuyendo los temas por semanas. Además calcula el tiempo disponible y real que tengas (no el que te gustaría tener). Es una muy buena idea analizar el tiempo que inviertes en ciertos hábitos que no son necesarios, como: salir demasiado, ver la televisión, hablar por teléfono, las redes sociales y muchas más cosas que pueden entretenerte demasiado. No permitas que te roben el tiempo estos hábitos que puedes reducir o dejarlo para el fin de semana.

Distribuir la carga del trabajo es una tarea más que recomendada sobre todo si lo haces de forma tal que la carga mayor se encuentre al principio pues estarás más fresco que dentro de unos meses. Piensa que esto es una carrera de fondo en la que no hay que quemarse pues queda una larga distancia.

En la web estudiaroposiciones.com dispones de diferentes técnicas de estudios

Elige un buen método de estudio

Existen muchísimas técnicas y métodos de estudio que te ayudarán a alcanzar tus objetivos. Algunas de estas técnicas se basan en la concentración para comprender y memorizar resúmenes, textos, esquemas de cada tema, imágenes… Los resúmenes y esquemas de los temas son una estupenda herramienta para aprenderlos y desarrollarlos en el examen con tu grado de experiencia en las materias.

Algunas de las herramientas pueden ayudarte a mejorar tu concentración por ejemplo saber qué es la «ley de Parkinson». Para que lo entiendas mejor dejo este vídeo que he visto en el canal «METAaprendizaje». Es estupendo para aumentar tu productividad. Echa un vistazo a los beneficios de esta técnica, saber qué es, casos en los que te ha afectado, aprender a evitarla y muchas cosas más.

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Las diferentes pruebas que pueden incluirse en un examen de oposiciones



Los procedimientos de selección de las ofertas de empleo público deben procurar que exista conexión entre el tipo de pruebas a superar y las tareas que se realizan en los puestos de trabajo convocados.

Desde biblopos.es  indican en un artículo que las pruebas  que se pueden incluir en las oposiciones . Destacan que esas pruebas pueden consistir en la comprobación de los conocimientos y la capacidad analítica de los aspirantes, expresados de forma oral o escrita, en la realización de ejercicios que demuestren que se poseen las habilidades y destrezas necesarias, en la comprobación del dominio de idiomas y, en su caso, en la superación de pruebas físicas.

Estas pruebas podrán completarse con la superación de cursos, de periodos de prácticas, con la exposición curricular por los candidatos, con pruebas psicotécnicas o con la realización de entrevistas.

En un proceso selectivo, en función del grupo o categoría y del organismo convocante, las pruebas que habrá que superar para obtener plaza serán diferentes.
Estas pruebas suelen ser eliminatorias, es decir, es necesario pasar la primera prueba para poder presentarse a la segunda y, en su caso, superar ésta para presentarse a la siguiente. A continuación encontrarás 10 de las pruebas más habituales que te puedes encontrar en exámenes de oposiciones.

EXÁMENES TIPO TEST

Los exámenes tipo test suelen estar presentes en todas las oposiciones, ya que resultan mucho más fáciles de corregir (lo hace un ordenador). El test puede estar dividido en una parte general y otra específica.
El número de preguntas varía desde un mínimo de 30 hasta 125, en función del Cuerpo o Escala al que esté destinado la convocatoria. Cada pregunta tiene 3 o 4 respuestas alternativas de las cuales sólo 1 es correcta. La puntuación varía de 0 a 10, y generalmente, se necesita un mínimo de un 5 para superar el ejercicio y pasar a la siguiente prueba. El tiempo de realización varia entre 1 ó 2 horas.
Normalmente las preguntas contestadas de forma errónea restan 1/3 de las correctas y las no contestadas o con más de una opción de respuesta, no puntúan. 


DESARROLLO DE TEMAS

Aparecen en algunas convocatorias, fundamentalmente en las destinadas a las del Grupo B o superiores.
Esta prueba consiste en desarrollar por escrito dos o tres temas extraídos al azar, en la misma sesión en la que haya de celebrarse el ejercicio, de entre los temas que componen el temario del programa.
Generalmente los temas serán leídos por los aspirantes en sesión pública ante el Tribunal, valorándose la amplitud de los conocimientos, la calidad de expresión escrita, la sistemática en la composición de los temas, así como su forma de presentación y exposición. El Tribunal podrá realizar preguntas a los aspirantes durante el tiempo que se establezca en la convocatoria.
La puntuación es de 0 a 10 con un mínimo de 5 para aprobar y la puntuación la realiza cada miembro del tribunal calificador, para hacer después la media de todas las puntuaciones recibidas.


CASOS PRÁCTICOS


En este tipo de prueba se plantean situaciones que se vivirán en el ejercicio de las funciones del puesto de trabajo a realizar. Son casos donde se aplican los conocimientos específicos adquiridos. Generalmente puede haber varios casos de los cuales se ha de escoger un número determinado.

En este tipo de prueba se valora el rigor analítico, la sistemática y el conjunto de ideas en orden a la elaboración de una propuesta razonada para la resolución de los supuestos prácticos.

Si la convocatoria lo establece y en función del caso práctico a realizar, los aspirantes pueden aportar los materiales que consideren necesarios para llevar a cabo la prueba.
La puntuación y tiempo de realización sigue las mismas pautas que para las preguntas de desarrollo.


PRUEBA DE IDIOMA

Estas pruebas pueden ser obligatorias o voluntarias. En este último caso, sirven para subir puntos.
Se trata de una traducción con o sin diccionario de un idioma (que en algunos casos puede escoger el aspirante) al castellano. La traducción puede ser literal o bien realizando un resumen.
En el caso de Comunidades Autónomas que tengan otro idioma oficial además del castellano puede exigirse, con carácter obligatorio, una prueba del idioma de dicha comunidad. Suele consistir en la traducción de un texto al castellano y viceversa, en un tiempo aproximado de 1 hora. En ocasiones también se realiza un prueba oral.
En este caso si el aspirante posee la certificación correspondiente del dominio de este idioma puede estar exento de realizar la prueba.


PRESENTACIÓN DE PROYECTOS

Esta prueba consiste en la lectura ante el Tribunal, de un proyecto de gestión, organización y/o funcionamiento de la institución u organismo convocante. También se puede realizar sobre una sección o actividad específica en función del puesto vacante.
En algunas ocasiones el Tribunal selecciona varios temas de entre un temario propuesto y el aspirante ha de elegir uno de esos temas y elaborar un trabajo memoria sobre el mismo.
En cualquier caso, en la convocatoria se especifica el tema sobre el que versará el proyecto o los temas elegidos para elaborar el trabajo y la fecha de presentación.
La duración de esta prueba será de 20 o 30 minutos para la lectura del proyecto y 10 o 15 minutos para responder a las preguntas del tribunal.

ENTREVISTAS PERSONALES

Esta prueba se utiliza para determinar el perfil psicológico del aspirante y su idoneidad para el lugar de trabajo vacante, y suele ser una de las fases clave dentro del proceso de selección. Es una prueba muy subjetiva.
Se suele valorar la amplitud de conocimientos generales sobre la institución u organismo convocante y sobre las funciones y tareas concretas a realizar. También se tiene en cuenta el curriculum del aspirante y se valora especialmente la formación relacionada con la vacante que se va a cubrir y la experiencia en otros puestos similares.


PRUEBA DE INFORMÁTICA

La prueba de informática abarca los conocimientos de aplicaciones y programas informáticos como Word, Excel, etc. El tiempo y puntuación lo fija el tribunal calificador en función de la complegidad de la prueba.


PRUEBAS FÍSICAS

Se realizan sobre todo en las oposiciones para cuerpos especiales, como por ejemplo: policía, bombero, agentes forestales, etc.
El tiempo y puntuación sigue el criterio del tribunal calificador.


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Valoran la suspensión cautelar de las oposiciones 2021 de Educación.



El Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC) ha admitido la del STEC-IC y valorará la suspensión cautelar de las oposiciones 2021 de Educación. El sindicato recibió ayer la comunicación del decreto dictado por la Sala de lo Contencioso Administrativo (Sección segunda) del TSJC. La noticia llega a falta de 18 días para el examen de la oferta pública de empleo que están previstos para el 21 de junio y que oferta 1.3777 plazas de profesorado.

En definitiva, la Sala de lo Contencioso-administrativo ha admitido a trámite el recurso contra las oposiciones presentado por el STEC-IC y está estudiando la adopción de las medidas cautelares excepcionales al amparo del artículo 135 de la LJCA, es decir la suspensión cautelar del procedimiento solicitada por el STEC-IC hasta que el TSJC se pronuncie sobre el fondo del asunto.

«Desde el STEC-IC lamentamos que la falta de responsabilidad de nuestros dirigentes nos hayan obligado a llegar tan lejos. Hemos casi agotado todas las vías previas a ésta porque preferíamos un acuerdo extrajudicial. Sin embargo, llegados a este punto y al margen de otras acciones que seguiremos desarrollando para la consecución de lo que consideramos justo y razonable, no podemos más que confiar en el buen hacer de la justicia y esperar que sean los jueces quienes pongan un punto de cordura en tanta sinrazón», señalan los representantes de los trabajadores.

Además añaden que «no hay fecha prevista para el pronunciamiento» al respecto de lo expuesto por parte del Tribunal Superior de Justicia de Canarias «aunque tal decisión deberá producirse en breve y siempre antes del comienzo del propio procedimiento selectivo».

Fuente: Canarias7.es



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Sigue el debate por la reforma en el sistema de oposiciones que plantea el Gobierno



    El Gobierno presentará en las próximas semanas su reforma del sistema de acceso al empleo público. En diferentes comparecencias, el ministro de Administración Territorial y Función Pública, Miquel Iceta, ha avanzado, sin entrar en detalle, las líneas maestras para la puesta al día de un sistema más que centenario al que sus detractores acusan de perpetuar rasgos clasistas en el seno de la Administración, y que sus defensores consideran el modo más objetivo de garantizar los principios de igualdad, mérito y capacidad en el proceso para convertirse en uno de los 1,45 millones de funcionarios de carrera tanto del Estado como de las administraciones autonómicas y locales. “Necesitamos un acceso a la función pública en el que se tenga más en cuenta la capacidad y la aptitud y menos la habilidad memorística de los candidatos, como ocurre ya en muchos países de nuestro entorno”, resumió Iceta en el Congreso el 22 de abril. El equipo del ministro no ha querido desvelar más detalles de la reforma “porque se sigue trabajando en ello y será él quien revele las novedades”, posiblemente esta misma semana.


Uno de los motivos que justifican la reforma, según el Ejecutivo, es que el sistema actual, por su dureza y por su coste económico para el opositor que pasa años sin ingresos, ahuyenta a muchos jóvenes con vocación de servicio público. Y eso hasta el punto de que “en demasiadas ocasiones las plazas que se ofertan quedan vacantes”, explicó Iceta a los diputados en aquella ocasión. En noviembre de 2019, en las oposiciones al cuerpo de interventores y auditores del Estado se cubrieron ocho de las 25 plazas convocadas, o en el de técnicos superiores de la Seguridad Social se adjudicaron 56 plazas de las 100 que salían a concurso.

El anuncio del Ejecutivo, que llega tras seis meses de debate de expertos en el Instituto Nacional de Administración Pública (INAP), ha despertado recelos en un sector del alto funcionariado. En las últimas semanas, asociaciones y representantes de los cuerpos superiores, pese a reconocer que hay que reformar algunos aspectos del acceso al empleo público, han expresado su temor a que se abra la puerta a métodos de selección más subjetivos, como la entrevista personal, que traigan consigo funcionarios y empleados públicos de menor calidad técnica, y lo que es peor, seleccionados por criterios de amistad o afinidad política, y más permeables a las presiones de sus jefes. El desasosiego se ha trasladado a los foros de funcionarios y opositores y a las redes sociales.

Elisa de la Nuez, abogada del Estado ahora en el sector privado es autora del estudio Acceso a la función pública: atraer talento y cambiar el modelo (2018), en el que plantea la necesidad de que el Estado, ante la próxima jubilación de funcionarios contratados en los años ochenta y noventa del siglo pasado, reclute a perfiles profesionales “capaces de responder con flexibilidad a nuevas funciones y servicios públicos que hoy ni siquiera podemos imaginar”, como analistas de datos. También reclama reformas que tiendan a “despolitizar la administración”, especialmente en las administraciones local y autonómica.

De la Nuez considera “obsoletas” las actuales pruebas de acceso, con tanto peso de lo memorístico, pero con matices. “No debemos tirar al niño con el agua de la bañera. Las oposiciones en su formato actual garantizan objetividad y transparencia, por su carácter público”. Esta jurista aboga por complementar las pruebas orales de conocimiento con otro tipo de pruebas de aptitud, como la resolución de casos prácticos, que sirvan para reclutar determinados perfiles profesionales, como directivos o analistas.
La “memoria inteligente”

Ana de la Herrán, vicepresidenta de la asociación Inspectores de Hacienda del Estado, considera que con la rebaja de la exigencia memorística, “se ha originado un problema donde no lo había” y ve “peyorativo” que se hable del sistema de oposiciones como algo “anquilosado, anticuado o retrógrado”. Reconoce que el actual modelo puede dejar fuera a gente muy buena, pero los que superan las pruebas han demostrado ser “gente muy preparada”. “Desde fuera [el sector privado] nos admiran, nos captan y nos pescan; no es raro ver en empresas a funcionarios de cuerpos superiores, la preparación está muy demostrada”.

La inspectora De la Herrán rechaza tajantemente el carácter elitista de la Administración. “Estudiar un máster es infinitamente más caro que la oposición. Con la digitalización se ha abaratado la preparación y no te tienes ni que mover. En otros cuerpos, como los notarios, existe una fundación que sufraga gastos de los opositores”, recuerda. Precisamente, el ministro Iceta, en su comparecencia en el Congreso, afirmó que el Gobierno estudiará “la viabilidad de un sistema de ayudas dirigidas a aspirantes que tienen grandes dificultades para dedicar varios años de su vida a preparar una prueba de acceso”.

Todas las personas consultadas para este reportaje defienden la utilidad de la memoria para el funcionario público. De la Herrán habla de una “memorización inteligente” en la que el aspirante consigue relacionar los conceptos aprendidos para luego ponerlos en práctica tanto en otras pruebas prácticas de la oposición como en el ejercicio de la profesión. “Tener un conocimiento práctico y profundo de la materia luego nos da agilidad en el servicio público, eso no se debe perder”.

Jordi Solé, presidente de la Federación de Asociaciones de los Cuerpos Superiores de la Administración Civil del Estado (Fedeca), que agrupa a 44 asociaciones y sindicatos de altos funcionarios, reconoce que el sistema actual “no se adapta del todo bien al siglo XXI”, en el que, sostiene, “el sistema educativo ha abandonado la memoria”. No obstante, aunque se abre a “rebajar un poco” esta carga de conocimientos e incorporar pruebas que evalúen otras habilidades, advierte: “En España hay que hacer un plus de pensar muy bien los tribunales para evitar que los sistemas más deletéreos permitan arbitrariedad o amiguismos”.

El actual sistema de acceso a la función pública es una herencia de la Francia napoleónica y se instauró en 1833 cuando tras la muerte de Fernando VII, se comenzó a modernizar la Administración, explica el catedrático Carles Ramió. Sin embargo, durante el siglo XIX, especialmente en su segunda mitad, el sistema no consiguió ser absolutamente meritocrático y se daba el fenómeno de los cesantes, funcionarios que perdían el puesto al cambiar el Gobierno de turno. La oposición como forma de ingreso en la Administración no llegó hasta 1918 con el llamado Estatuto de Maura.

Carles Ramió, catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Universidad Pompeu Fabra y miembro del comité que asesora al Gobierno en la reforma del sistema de oposiciones, reconoce que “la memoria no hay que despreciarla, es el primer auxiliar de la inteligencia” y concede la razón en parte a quienes se resisten al cambio de modelo. “La oposición es memoria y análisis, y ahí tienen razón. Les lleva cuatro años de media aprobar, ahí tenemos una motivación y una cultura del esfuerzo a prueba de bomba”, admite. Sin embargo, Ramió considera que el sistema necesita un “cambio radical” porque “se va detectando que hay menos jóvenes brillantes y con talento que quieran pagar el peaje de pasar años preparando oposiciones”.
“¿Y la igualdad?”

Ramió afirma que el sistema vigente garantiza en buena medida los principios de mérito y capacidad, pero no tanto el de igualdad. “¿Qué familias se pueden permitir sufragar cuatro años a tiempo completo memorizando y con preparadores y academias? Socialmente es poco equitativo y se detecta una endogamia en los funcionarios de la Administración General del Estado”, sostiene. Ramió cita un artículo de 2005 del profesor de economía de la Universidad de Warwick (Reino Unido) Manuel Bagues, que analizó la evaluación de 40.000 opositores a siete de los principales cuerpos del Estado, entre ellos jueces, fiscales, notarios y cuerpo diplomático. En ese estudio, Bagues halló sesgos que contradecían el carácter objetivo que se supone a las oposiciones tradicionales, entre ellos factores de azar como el día y la hora en que se realiza el examen, la posibilidad de un aplazamiento o la edad del tribunal. También halló “indicios de discriminación” tanto por parentesco, como por sexo o por origen geográfico, como que en ciertos cuerpos, como la carrera diplomática había más aprobados que eran parientes de miembros del propio cuerpo y también de Madrid por el hecho de que los preparadores estaban en la capital.

El experto, no obstante, reclama un “sistema estrictamente meritocrático”, y rechaza de plano “experimentos raros” que conviertan a la oposición en un “coladero de clientelismo político”. “Es obvio que la entrevista no puede formar parte bajo ningún concepto del proceso de selección”, afirma. Ramió plantea un sistema parecido al que rige en la Comisión Europea: una combinación de pruebas de inteligencia y de personalidad, propias de la psicología organizativa y que son “neutras y objetivas”, acompañadas de pruebas prácticas adecuadas al puesto que se necesita cubrir. Todo ello acompañado de “tribunales neutros y profesionalizados”, compuestos por funcionarios del cuerpo formados específicamente para las tareas de selección.

Una de las quejas de los cuerpos superiores de la Administración en este proceso de reforma es que apenas han sido escuchados. Ramió plantea que estos grandes cuerpos clásicos, muchos de los cuales tienen tentáculos muy poderosos en la política o en el Ibex 35, y que suelen presentar “resistencias numantinas” a los cambios y que han hecho del número de temas de su oposición parte de su prestigio —”rebajar tres temas la oposición lleva un esfuerzo terrible”, afirma— se pueden mantener de momento como están. Y defiende comenzar a implantar el cambio de modelo en los nuevos perfiles de empleados públicos que se vayan necesitando y también en cuerpos intermedios de gestión, en los que se podría instaurar “un sistema híbrido”, con una memorización algo más suave combinada con los test de inteligencia y pruebas de competencia. “Yo creo que los cuerpos superiores van a solicitar ellos mismos una reforma cuando detecten que el sistema funciona y no es clientelar, y que incorpora buenos perfiles y tienen menos candidatos en sus procesos”, afirma el catedrático. 

Fuente : El País 



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El gobierno estudia un nuevo formato de oposiciones más flexibles



Preparar unas oposiciones supone un esfuerzo titánico en muchas ocasiones para las personas aspirantes. Algunas de estas oposiciones requieren de años de estudios y el éxito no está garantizado al 100% tras la realización de la prueba. Eso sí, el premio de aprobar compensa todo esfuerzo y entrega.


En este sentido, el Gobierno de España entienden que en las condiciones actuales de la sociedad es necesario establecer nuevos mecanismos de cara a las próximas oposiciones para obtener un puesto como funcionario del Estado.

Según hemos podido saber desde Todo Disca, el Ejecutivo Central y los diferentes gobiernos autonómicos estudian un nuevo formato a aplicar a partir de las oposiciones publicadas en este año 2021. Una remodelación que viene marcada en parte por la crisis económica y el aumento de la tasa de desempleo generado por la pandemia del Covid-19.

Esta reforma en el mecanismo de oposiciones incluye una reducción en la importancia de memorización de extensos temarios y largas listas de leyes; para sustituir por temario práctico y otras aptitudes más asequibles a la hora de plantear una oposición.

Eso sí, los tribunales examinadores seguirán siendo igual que exigentes. Ser funcionario del estado garantiza una estabilidad laboral que es necesario ganarse. El esfuerzo va a seguir teniendo su recompensa por encima de otros aspectos.

Así, el nuevo ministro de Política Territorial y Función Pública, Miquel Iceta, ha reunido a un grupo de expertos para que desarrollen esta reforma en torno al empleo en la administración pública y que afectará directamente a las pruebas de oposición en España.

Según las estimaciones, estas nuevas medidas podrían conocerse este mismo mes de mayo de 2021. En un principio, parece que esta reforma no afectará a las oposiciones ya convocadas, pues podría afectar a la organización de estudio de los aspirantes. Sin embargo, no hay nada confirmado al respecto.

Además, estas modificaciones referente a las pruebas de oposición para acceder a un puesto de trabajo como funcionario del estado se suman a la reforma del Estatuto Básico del Empleado Público; la cual limitará la duración máxima de los contratos temporales en el sector público
Aplazamiento de oposición para opositores a causa del Covid-19


La pandemia del Covid-19 ha generado importantes periodos de incertidumbre en cuanto a los exámenes referentes a oposición, especialmente en el tramo inicial de la pandemia; cuando las pruebas fueron aplazadas en todos los casos.

Así, actualmente se plantea el inconveniente de aquellas personas que no puedan acudir a la fecha de examen por motivos relacionados por el Covid-19. Ya sea por contagio personal o contacto con una persona infectada días antes de la prueba.

En este sentido, este miércoles 5 de mayo, el sindicato del CSIF ha asegurado que Educación aplazará la prueba a aquellos opositores que no puedan acudir a realizar su examen a causa del Covid-19.

Fuente: tododisca




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Investigan la prueba ortográfica oposiciones policía nacional



La Confederación Española de Policía (CEP) ha anunciado este martes que el Defensor del Pueblo ha iniciado actuaciones de oficio para reclamar a la Dirección General de la Policía información sobre los criterios del diseño de la prueba de ortografía del proceso de oposición para el ingreso en la Policía Nacional por la Escala Básica.

Esta investigación se ha abierto como consecuencia de la denuncia interpuesta por CEP, que viene motivada por las quejas de los opositores relativas a las características del examen de oposición.

Según explican, esta prueba de ortografía consistía en determinar cuáles de las palabras incluidas en un listado de cien figuraban o no en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (RAE), estableciendo para ello un tiempo límite de ocho minutos.

En la denuncia, la Confederación Española de Policía censura que este tipo de examen «en ningún caso puede configurarse como indicador fiable de sus conocimientos ortográficos, pudiendo darse la paradoja de que un futuro policía conozca perfectamente si una palabra tiene entrada o no en el citado diccionario y, por el contrario, sea incapaz de escribirla correctamente».


«Se ha exigido, en definitiva, no un conocimiento ortográfico sino el dominio de una mecánica memorística en relación con las palabras que aparezcan o no en la citada referencia biblográfica», critican. Además, concluyen que este enfoque «desnaturaliza el objetivo de la prueba y condiciona el perfil de los opositores».

En paralelo, creen que la decisión de abrir una investigación también tiene que ver con que en alguna sede donde se hizo el examen se pudo conocer con antelación la prueba de ortografía al ya haberse realizado hasta dos horas antes en otras ciudades, quebrándose así el principio de igualdad y «perjudicando a los opositores afectados por esta desventaja». Fuente: ABC

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La Unión Europea pide a España bajar la temporalidad en la Administración




Bruselas reclama a España que reduzca la temporalidad en el sector público. De poco se ha notado que con la Gran Recesión se aprobasen dos reformas laborales: la temporalidad es uno de los males en los que siempre encalla el mercado de trabajo español. Y la Comisión Europea identifica que una de las razones por las que presenta mayores cotas de temporales reside en su elevada presencia en la Administración, explican fuentes gubernamentales. A cambio de los fondos europeos, la UE va a exigir que se ponga coto a este problema, muy radicado en las comunidades y especialmente en la educación y la sanidad.


El Gobierno y la Comisión Europea negocian en estos momentos punto por punto todo el plan de inversiones y reformas que se enviará a Bruselas a finales de marzo para obtener los fondos europeos, el llamado Plan de Recuperación y Resiliencia. Y el Ejecutivo comunitario presiona con fuerza en una serie de áreas. Por ejemplo, pide un sistema de comprobación del gasto de los recursos europeos y exige una mayor ambición en la reforma de las pensiones. El acuerdo en la parte laboral está prácticamente cerrado.


Según fuentes al tanto de las negociaciones, uno de los asuntos que más preocupa en el área laboral es la temporalidad, un fallo endémico del mercado de trabajo español desde los años ochenta. Bruselas insiste en enarbolar como soluciones el contrato único y la mochila austriaca, un sistema con el que el coste del despido se va anticipando mes a mes en una bolsa que el trabajador acumula y puede llevar a otra empresa o a la jubilación.



Sin embargo, el Gobierno rechaza de plano ambas fórmulas y trabaja en otras. Propone simplificar contratos, obligar a que esté más justificada la contratación temporal —lo que en la jerga se conoce como endurecer la causalidad—, promover el uso del fijo discontinuo allá donde no se utilice, y aplicar la sentencia del Supremo que limita el uso del temporal en la subcontratación.

A cambio de este endurecimiento del contrato temporal, el Ejecutivo quiere ofrecer a los empresarios los ERTE estructurales, sobre cuyo diseño Economía elabora un estudio para ver cómo reparte los costes entre Estado, empresa y trabajador. Y ha pedido a Bruselas que financie la transición a este sistema con cargo al plan durante los primeros años. Pero la Comisión lo ha rechazado.

La temporalidad en España ronda tasas de entre el 25% y el 30%. En la UE solo Polonia arroja unos niveles tan altos. Cuando se analizan los motivos, una pequeña parte puede explicarse con la presencia de sectores estacionales como el turismo. No obstante, un estudio de la Comisión concluye que España sufre más temporalidad en todos los sectores salvo la banca. Y, entre todos ellos, uno de los que destaca es la Administración. El Gobierno lo achaca sobre todo a sanidad y educación.

En España hay casi 700.000 interinos. En la administración central su cuota se sitúa en el 8%. Y en las comunidades el porcentaje se dispara a cifras de dos dígitos. En algunas incluso ronda el 30%, según fuentes de Función Pública. “Es un problema que sufren maestros y enfermeras”, sostiene una fuente del Ejecutivo. El caso de los profesores de escuela es harto conocido: sus contratos se rescinden con las vacaciones de verano y se les vuelve a fichar con el inicio del curso. Y las enfermeras llegan a acumular decenas de contrataciones en un año.

Por esa razón, según fuentes del Gobierno, el Ministerio de Política Territorial y Función Pública prepara un cambio del artículo 10 del estatuto básico del empleado público para limitar el uso de los interinos. Esta modificación se está negociando con los sindicatos y la anterior ministra ya lo había discutido con las comunidades. Una fuente de Función Pública apunta: “Hay que conseguir que personas que desempeñan un trabajo estructural en la administración lo hagan con una plaza fija. Hay que ver cómo se hace, qué costes tiene y en cuánto tiempo podemos abordarlo”.

Fuentes de la Administración explican que el uso de temporales se ha disparado en los últimos años por varias razones. La primera, que las comunidades pasan al Estado parte de los costes. Así, en el caso de los maestros los meses de vacaciones los soporta el sistema de desempleo en lugar del presupuesto autonómico. Dos, se trata de una forma de saltarse los límites legales a las tasas de reposición, es decir, la ratio de sustituciones por cada jubilación.


Tres, los estatutos del empleo público son muy rígidos a la hora de asignar funciones, horarios, puestos o las localizaciones territoriales. Con los contratos temporales se intenta dar flexibilidad a la plantilla, sobre todo en la sanidad. Y al final el resultado es que hay menos plazas en propiedad mediante oposiciones.

Y cuatro, las comunidades han vuelto a contar con más recursos en los últimos años y han contratado fundamentalmente temporales. En algunas incluso han recuperado la plantilla perdida con la crisis en educación y sanidad.

Nueve de cada diez empleos creados en la Administración desde el inicio de la recuperación, allá por 2014, son temporales. Y uno de cada cuatro asalariados con contrato temporal pertenece a las administraciones públicas.

En 2017, el ministro Cristóbal Montoro y las organizaciones sindicales pactaron rebajar la tasa de temporalidad del sector público al 8% desde el 23% que presentaba por aquel entonces. Pero de nada ha servido. Fuentes del sindicato CSIF aseguran que “la temporalidad en el sector público es ahora mismo casi 10 puntos más elevada que en el privado. Y con la covid, los ocupados temporales en la Administración han superado el millón. Está claro que el actual marco no sirve para contener la interinidad y sus abusos”.

En general, el exceso de temporales provoca una mayor destrucción de empleo en las crisis, reduce la productividad y la formación de los trabajadores, dificulta su toma de decisiones a largo plazo y disminuye su protección social.

FUENTE: El País

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