domingo, abril 19, 2009

Cual es el ritmo ideal de estudio?


Para preparar exámenes de universidad u oposiciones, por ejemplo, desde muchas fuentes se propone la estrategia del maratón.

Empezar con tiempo y progresivamente ir cogiendo forma hasta llegar al punto de rendimiento máximo en la etapa final que es cuando nos examinamos.

Hay ocasiones en las que se dispone del tiempo necesario para preparar la materia a un nivel mínimo para aprobar y lo que se hace entonces es establecer expectaciones realistas. Preguntas como ¿qué ocurre si no apruebo?, ¿qué ocurre si no saco la nota mínima?, ¿y si sólo me preparo parte del temario? Unas veces se acabará ajustando el temario al tiempo del que dispongo, otras seguiré estudiando pero para la siguiente convocatoria y en algunos casos pospondré el estudio y emplearé el tiempo en otra tarea.

Lo importante en cualquiera de los casos es estar seguro de que lo que estas haciendo es lo mejor, teniendo en cuenta las restricciones de tiempo que tengo en ese momento. Si no aceptas la realidad y quieres volcarme en ello aprovechando al máximo el tiempo del que dispongo que, como desde un principio no es suficiente, acabaré frustrándome por no avanzar todo lo rápido que quiero. Me encontraré fácilmente irritable haciendo a los que me rodean sufrir las consecuencias de mi falta de planificación realista. Por todo ello, al final acabo dejando de estudiar por haberme saturado y no presentándome o consiguiendo malos resultados. Y no es que cualquiera de estos dos desenlaces suponga un fracaso. El error habrá sido el dejarme llevar por la situación y no tener control sobre ella. Porque, cuando se estudia sabiendo que no voy a poder cubrir lo exigido en la convocatoria pero estoy convencido de que estoy haciendo lo mejor que puedo dadas mis circunstancias personales, físicas y disponibilidad horaria y de recursos, no puede haber fracaso.


Cuando estudio demasias poco, a pesar de disponer de tiempo, lo que te ocurre es que no estas motivado o las circunstancias externas (como habitación no preparada, material insuficiente, ruido ambiental) impiden que avance al ritmo adecuado.

Dicho lo anterior y suponiendo que dispongo del tiempo, motivación, entorno físico y material necesarios para estudiar con garantías, entonces lo que se hace es empezar poco a poco.

Si llevo bastante tiempo sin estudiar. Sean meses o años. Emplear entre 90 y 120 minutos de estudio durante la primera semana (5 días) es algo completamente aceptable. De ahí en adelante, el límite lo ponen tus circunstancias personales, motivación, entorno, forma física y hábitos alimenticios. Sólo necesitas escuchar a tu cuerpo y éste te dice si hay que frenar o acelerar.


Hasta el momento en el que puedo llegar a las 8 horas altamente productivas al día, 6 días a la semana. Por supuesto, la progresión no es infinita. El bien merecido descanso acaba llegando y siempre antes de lo esperado.


Cada persona tiene sus propios ritmos para todo. Ser más o menos lentos sólo implica lo que nosotros mismos queramos. Lo que debemos hacer es controlar la situación y no la situación a nosotros.


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