martes, septiembre 30, 2008

Un 10 y sin plaza


El periodico la Nueva España pregunta a la ovetense Diana Suarez que obtiene la máxima calificación en las oposiciones a profesora de Biología de Secundaria, pero no consigue plaza fija


-¿Qué tal la oposición? -Bien, muy bien. -¿Y dónde estás dando clase? -Pues? en ningún sitio. -Pero entonces? Diana Suárez Sánchez ha mantenido varias conversaciones similares en las últimas semanas. En la oposición, en efecto, le fue bien. Más concretamente, muy bien. Que sacó un 10, vamos. Pero esa nota no le ha sido suficiente para acceder a una plaza fija de profesora de Biología en Secundaria. ¿Razones? Fundamentalmente, una: un baremo de puntuación que da una considerable primacía a la experiencia docente, a los años trabajados como interino. Tal es esa primacía que, en las oposiciones celebradas este verano en Asturias, 186 de las 188 plazas en juego fueron obtenidas por candidatos que ya habían ejercido como eventuales. Y 48 de ellos acumulaban más de una década de experiencia. Diana Suárez también había sido interina, pero poco. «Yo tenía una experiencia docente de tres meses divididos en dos tramos», explica esta ovetense de 28 años, quien ha ejercido en los institutos de Luarca y de la localidad navarra de Estella (Lizarra, en euskera), y también en el Colegio de los Dominicos, en Oviedo. En este último recibió la primera oportunidad, de la que conserva «un recuerdo inmejorable». Un 10 y sin plaza. Diana no quiere perder el tiempo en lamentaciones estériles. Ni buscar culpables. Es bióloga, pero se lo toma con filosofía. Prefiere disfrutar de la satisfacción que le aportan tres exámenes perfectos. Porque ella no estuvo eximida de elaborar y exponer una unidad didáctica, prueba de la que sí estaban exentos quienes acreditasen haber ejercido como interinos en los seis meses previos a la prueba. No ha caído en el victimismo, pero eso no le impide pensar lo que cualquier otro pensaría estando en su lugar. «Veo bien que la experiencia docente cuente en la oposición, pero pienso que aquí se le da un peso excesivo», indica Diana Suárez, quien subraya que la excelente calificación no ha sido un fruto sobrevenido de las benefactoras musas. Y si es que vinieron, muy probablemente la sorprendieron estudiando. «Estuve preparando los exámenes dos años y medio, a razón de seis o siete horas diarias», explica. Volvería a hacerlo. «No me he metido en esto simplemente para buscar trabajo, que me parece muy bien, sino porque soy una persona vocacional», afirma. Y es que Diana Suárez es hija de profesores de primaria y cuenta en su familia con una amplia representación de docentes. Además, apostilla, «pienso que enseñar es la actividad que mejor se me da». En los últimos años, la vida no ha sido fácil para los biólogos asturianos que aspiraban a ser profesores de enseñanza media. «Las últimas plazas fijas se habían convocado en 1998», comenta Diana, quien por entonces comenzaba la carrera. Desde ese año, las interinidades circulaban sobre la base de una lista de candidatos elaborada con arreglo a aquellas calificaciones. Hasta que tal lista se agotó y la Consejería de Educación creó una bolsa de empleo a la que accedió la joven ovetense. En la actualidad -señala Diana-, en los institutos asturianos se contabilizan hasta 47 plazas vacantes de profesores de Biología que están ocupadas de forma interina. Sin embargo, el Principado optó por sacar a concurso-oposición sólo una decena bajo el epígrafe «Biología y Geología». Nueve de los aprobados tenían a sus espaldas más de un decenio de experiencia docente. El décimo, nueve años y pico. La normativa vigente establece que el actual baremo se mantendrá hasta 2011. A partir de ese momento, es posible que la experiencia docente sea menos determinante. El tiempo lo dirá. Justo antes de que se iniciara la oposición de este pasado verano, Educación adjudicó buena parte de las vacantes, siguiendo un listado en el que Diana Suárez aún no ocupaba los puestos de cabeza. Como consecuencia, es el día de hoy, con el curso ya comenzado, que aún no tiene adjudicada una plaza interina, si bien considera prácticamente seguro que será llamada. A partir de ese momento, tendrá más posibilidades de acumular méritos para el baremo, si bien Diana advierte que su optimismo no se apoya en un baremo más o menos favorable, «sino en la dedicación esforzada a una profesión que me entusiasma».

Vía: La Nueva España
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