jueves, junio 12, 2008

Como preparar oposiciones sin perder a tu pareja


Entradilla: Opositar y tener pareja es un pulso, duro y estresante, que si no consigues que quede en tablas, gane quien gane habrás perdido algo.

Texto
Cuantas veces habéis oído historias “cuando llevaba dos años opositando, me dejo mi pareja” o por el contrario “Dejé a mi pareja cuando opositaba”. Ambas situaciones son más frecuentes de lo que pensamos.

Siempre creemos que no nos va a ocurrir, pero lo cierto es que es una situación, triste, pero bastante común. Da pena pensar que por mejorar tu futuro profesional puedes perder al que ahora consideras el amor de tu vida. ¿Podemos hacer algo para evitarlo?

Yo soy de las que piensa que sí, que existen medidas para no perder la cabeza, los nervios o la pareja mientras opositas. Me niego a pensar que opositar sea sinónimo de perder el resto de tu vida en el transcurso.

Preparar oposiciones es un proceso largo y duro, que necesita planificación y sacrificio. Hasta ahí, de acuerdo, pero el sacrificio ha de llegar hasta un punto. Perder cosas que te importan en tu vida, sólo por un curro puede ser absurdo. Debemos quitarnos de la cabeza que las oposiciones son lo más importante en nuestra vida. Son una parte importante de nuestra vida, pero no la única.

La planificación del tiempo ha de ser la clave. Debemos, como hemos repetido en otras ocasiones, tomarnos las oposiciones como un trabajo (si es que no estamos trabajando) y por lo tanto no estudiar más de ocho o diez horas. El resto del tiempo debe ser para nuestro ocio y nuestra pareja ha de ser parte activa de nuestros momentos de relax o diversión.

Si trabajamos, la cosa es algo más complicada. El tiempo se reduce. Pero hay que intentar cuidarnos y cuidar a los que queremos por lo que cualquier minuto es bueno. Eso significa que si estudias después de cenar, por la tarde o por la mañana, según tu horario laboral, tendrás que buscar recursos. Lo que significa aprovechar momentos que, por narices, tengas que dedicarte a ti mismo: comidas, cenas, sueños e incluso duchas. Algo que tienes que hacer por obligación, por lo menos hazlo acompañado. Compartir con tu pareja estos momentos será imprescindible para que se mantenga viva la llama y ninguno de los dos os canséis de la situación y dejéis que se acabe el amor.

Todo es cuestión de mentalidad, de cómo afrontar las oposiciones, de cómo tomarse las cosas. Uno tiene que intentar relativizar su vida. Aunque las oposiciones son un proyecto importante en tu vida, no deben anularte como persona, deben ayudarte a madurar y a crecer profesionalmente pero respetándote a ti, a tu forma de vivir y a los que te rodean.

Los obsesivos son lo que dedican todo su tiempo al estudio y se aíslan del mundo. Esto provoca una pequeña, a veces grande, depresión y provoca que se agudice el aislamiento, que nos cambie el carácter, que perdamos la alegría y por tanto, que no seamos nosotros mismo y los de nuestro alrededor nos miren con otros ojos.

Muchas de las parejas de opositores se quejan de la situación pero tienen una paciencia increíble y un amor por nosotros desmesurado y aguantan como campeones a nuestro lado. Pero, otros, se desesperan en el camino y prefieren dejar la relación. Son de los que reprochan “has cambiado tanto opositando que ni te reconozco”, y lo triste, es que tienen razón.

Puede que no te importe perder a tu pareja porque creas que es una etapa pasada, pero recuerda, que hables tú, no tus oposiciones. Que sea tu parte cuerda la que tome una decisión como esa.

Opositar es una decisión importante para la vida de un profesional, un sacrificio que tendrá recompensas infinitas, pero que conseguirlo no nos agrie el postre. Aprobar sólo merecerá la pena si tenemos con quien compartir el éxito, con quien disfrutar esa compatibilidad de vida laboral y personal tan soñada.

Todos los que estamos opositando y hemos perdido un poco el norte, gruñones y algo enfadados con el mundo, tenemos que recordar para qué opositamos. La mayoría lo hacemos por un empleo fijo, un sueldo decente y poder compaginar nuestra vida profesional con la familiar. ¿De que nos servirá estudiar como locos durante años, aprobar, conseguir una plaza, si ya no nos queda vida familiar que compatibilizar? Para eso, trabajamos en la empresa privada y lo perdemos igual pero sin tanto esfuerzo.

Hoy es el día de reflexionar, de pensar cuanto queremos a nuestra pareja, de hacer algo por cambiar la situación y si es posible sonreír un poquito más. Cuando veamos hoy a nuestra pareja, recompensémosles, por su paciencia, por su dedicación. Un beso tierno, una cena, o lo que se nos ocurra, lo que sea para hacernos sentir vivos y recordar que las oposiciones son una parte de nuestra vida, solo eso, por nuestro bien.

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Vía: opositor.com