lunes, julio 09, 2007

Cuando calienta el sol, a la oposicion

Por estas tierras, cuando vienen las calores fuertes y suben los termómetros, se nos calienta el cigüeñal. En estos días de verano, como los propios de agosto, suben los grados y se huele a quemazón por todos los rincones. Los finales de curso son un tiempo que desborda la gota del vaso, se sale e inunda lo que pilla. Así que, queridísimos lectores, en especial a los opositores de pro, en este caso futuros maestros -creo que más de 5.000- que en esta semana estáis al borde de un ataque de nervios, y universitarios agobiados por esos finales que os esperan hasta bien mediados el mes paciencia, mucha paciencia que todo pasa, que todo es relativo, aunque ahora toca sudar la camiseta, echar el pulso al tiempo, al reloj cansino que tanto nos martillea y nos recoloca. Todo llega y todo queda como tiene que ser, eso sí, hay que dejar que venga, poco a poco. Me preocupa, y lo digo bien alto, para que lo oigan los políticos, los legisladores, los triunfadores y demás protagonistas de la película, esas situaciones surrealistas que se dan en estos procesos finales. Por un lado, estamos siempre tocando con la misma piedra, con los mismos hechos y con las mismas realidades Me referiré, por respeto a este colectivo universitario y profesional que en estos días opositan a maestros, porque serán los que tengan que tirar del carro, llevar de la mano intelectual a los ciudadanos de este sigloXXI tambaleante y ajetreado. Menuda les espera a estos opositores que quieren ser maestros del oficio de educar a seres pensantes, con cabeza, con sentimientos, afecto, ilusiones Me cuesta trabajo mirar por la ventana de la vida y ver todo eso y girar la cabeza y asomarme a los exámenes que los validarán para darles esa oportunidad de ocupar la responsabilidad ... se las ven y se las desean entre días de calor, exámenes en centros sin aire acondicionado, entregando papeles y programaciones, méritos y papeles a la antigua usanza, haciendo colas y colas, rodeados de ese nerviosismo típico de una oposiciones masificadas y cargadas de defectos por todos lados.No creo que el sistema de selección actual de maestros sea el más idóneo. No me refiero al contenido, a las pruebas, por respeto a los lectores; pero el ambiente, el procedimiento, hasta las fechas, los lugares donde se reciben a esos titulados... habría que repensar estos procesos, hacerlos más humanos, menos masivos y mucho más adecuados a los tiempos que corren.De otro lugar, este año se ha visto que en el baremo de oposiciones se prima a los que ya están, pero además con descaro, es decir, la eliminación de una subprueba (la de la unidad didáctica) -esto lo saben los que lo viven- es una injusticia sonada. Argumentar una firma de un director para decir que Fulanito enseña bien en el aula, creo que es una auténtica falsa, además de otras como el varapalo que les han dado a todos los trabajadores de los centros concertados, es decir, lo que enseñan en aulas pagadas con dinero público, pero que luego, en el baremo, están poco puntuados y discriminados. Además, con el agravante de tener que pedirles a sus directores otro papelito, donde le firmen para poder presentarse a una oposición pública. ¿Se imaginan la cara del director al que un profesor le dice que se quiere marchar y dejarlo colgado? ¿Se imaginan cómo tendrá el cuerpo ese profesor, que tiene que agacharse, doblegarse, pedir papeles, presentarlos, ir al inspector de zona a que le firme y ver cómo los interinos van más airosos, sin tantas trabas, a unas oposiciones, comunes para ambos pero con una diferencia manifiesta en los requerimientos y en el nivel de exigencias? Dicen que esto viene de Madrid, de arriba, que nos viene impuesto. Ésta fue la respuesta de los sindicatos, de los inspectores y de los que participan en un proceso totalmente injusto que no valora por igual al buen estudiante recién titulado, a ese que se come los libros con el que ya está y tiene una visión de apoyo a muerte por una consejería de Educación que no quiere problemas. Creo que no es justo admitir esta falta de valoración de muchos opositores; para eso lo mejor es montar dos oposiciones diferenciadas, como se hacía antes, las libres y otras restringidas, cada uno a la suya y a valorar en igualdad. No he oído voces críticas en este sentido. Aquí, cuando calienta el sol pensamos en la playa, en irnos de vacaciones, en al aire acondicionado y en escaquearnos, que poco queda ¿Que lástima que pensemos tan poco en esos muchos que tienen que jugar en campo contrario, y además lesionados, porque los privilegios existen y nos acomodamos; encima se nos agranda la boca cuando hablamos de pacto para la educación: más bien diría yo apaños y componendas para que cada uno esté en su sitio, y luego ponemos el grito en el cielo con la Educación para la Ciudadanía y le metemos la tijera o lo que haga falta ( de esto hablaremos otro día) y ¿qué hacemos con la educación para la politiquería? Que por cierto, tanto abunda y parece que lo damos por hecho. En fin, querido lector, la historia se repite... otro año, más, más de lo mismo, de lo de siempre mientras tanto, algunos privilegiados preparan los bártulos de la playa y del bronceado para darse el remojón, porque a la postre ya queda poco, poquito para echar el finiquito y decir aquello de cerrado por vacaciones.
Vía: La Verdad
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