viernes, mayo 09, 2008

El reto de preparar oposiciones trabajando


El currela oposita



Cuando uno decide opositar, independientemente de cuales sean los motivos, debe tomar una dura decisión que supondrá una forma u otra de preparar oposiciones. Trabajando, muchos piensan que es imposible, pero no te lo creas. Preparar oposiciones tras la jornada laboral es duro, sí, muy duro, pero también tiene sus ventajas.

A veces, las circunstancias de la vida te imposibilitan preparar oposiciones en exclusiva, otras veces, es más bien una decisión personal. Todos sabemos que el sacrificio que supone estudiar después del curro es mil veces mayor, pero también, hay que tener en cuenta que estar encerrado en casa estudiando tiene consecuencias muy negativas para la moral. Ninguna de las dos vías es fácil de seguir.

Pero bueno, si por lo que sea, tu opción es esta: “Trabajas y opositas”, sin duda, este es tu artículo.

Lo primero que debes asumir es que opositar en tu situación es SACRIFICIO+ SACRIFICIO. Hay que asumir que tendrás menos tiempo libre y que tu ocio está supeditado a tu estudio. El tiempo libre será un privilegio que deberá limitarse a pocas horas semanales pero tendrás la tranquilidad de no necesitar con urgencia aprobar la oposición, currar aporta dinero mensual, y eso relaja.

Has de tomártelo así, agobiarse no sirve de nada y, como explicamos en el artículo anterior, el éxito en las oposiciones es la motivación, la planificación y la constancia. Si sigues estas máximas, conseguir tu plaza sólo es cuestión de tiempo. Puede que te cueste un año más de lo habitual, pero ¿qué prisa tienes?, piensa que tu primer día de funcionario será un orgasmo laboral, todo habrá merecido la pena.

Lo más importante es estar motivado, y en el caso de los currantes, es difícil no estarlo. Compara tu vida laboral actual con la que aspiras a conseguir, y eso cada mañana al levantarte, cuando llegues a casa, cuando tengas que ponerte a estudiar, cuando tengas que decir no a una cita. De verdad, tú no tienes que automotivarte, la vida te motiva por sí sola.

El único momento de flaqueo puede devenir si piensas en el tiempo que debes dedicar, pero hazme caso, muchos trabajadores han opositado y ahora son funcionarios. ¡No es imposible! Hazte a la idea de que si estas preparando oposiciones para el grupo D y C, deberás dedicar como mínimo entre año y medio y dos años. Si tu oposición es el de grupo B, ya será algo más de tiempo.

Es indispensable calcular los años que vamos a dedicar a prepararnos. La planificación es imprescindible para todo opositor, pero si trabajas mucho más. Será la clave de tu éxito o fracaso. Necesitas repartir todas las tareas básicas del estudio en el tiempo en el que dispones. Recuerda, el famoso tablón de la semana pasada.

La ayuda y comprensión familiar son los puntos de partida. Esta decisión debe ser consensuada. Necesitas su apoyo. No voy a negártelo, si vives solo, estás algo fastidiado. Trabajar, estudiar y hacer las tareas de la casa uno mismo, es duro, muy duro, y además el día tiene sólo 24 horas y por suerte, o por desgracia, el ser humano tiene que dormir entre 6 y 8 horas para ser uno mismo. Necesitarás toda la ayuda del mundo, el currante que oposita está exento de las tareas del hogar, hacer comidas, lavadoras, etc, etc, etc. Si eres la pareja, la madre, o compañero de piso de un currante opositor, que Dios te pille confesado, aunque la recompensa también te llegará, aunque sea de forma indirecta.

Las horas de estudio deben regularse en función de nuestra jornada laboral. Si eres de los miles y miles de españoles que siguen teniendo la tediosa jornada partida, no desistas. Normalmente, los que tenéis jornada partida lo dais todo por perdido, pero te equivocas. Tienes la motivación sobrada para estudiar lo que haga falta, soñar con las siete horas seguidas, los moscosos, asuntos propios, reducciones de jornada, permisos de maternidad y paternidad, es la mejor forma de concienciarse para estudiar como mínimo dos horillas diarias. Sí, este ha de ser tu ritmo. Después de cenar debes dedicarle al estudio como mínimo dos horas antes de irte a dormir y, por supuesto, el fin de semana has de dedicarle alrededor de 6 horas, ampliables a medida que se acerque la fecha de los exámenes.

Si tu jornada es completa pero de mañana, lo mejor será es que estudies cuatro horas, eso sí, después de comer y algo de siesta, sin descansar no rendirás como necesitas. El horario perfecto sería entre las cinco y las nueve de la tarde; y, no pienses que es suficiente, dedícale también cuatro horas en las mañanas de los sábados y los domingos, así tendrás, las tardes del fin de semana para tu relax. En el caso contrario, jornadas de tarde, lo ideal es seguir este mismo plan pero estudiando las cuatro horas por la mañana, de ocho a doce.

Muchos opositores que viven con sus papis y no necesitan la pasta, te dirán que es poco tiempo de estudio, pero mira, hay que relativizar las cosas, “todo es cuestión de tiempo” pero el resultado es el mismo.

Para que no te entren ganas de abandonar, o pienses que estas condenado al trabajo basura de por vida porque el estrés te pueda y creas que si sigues este ritmo, un día vas a saltar por la ventana, cógete un fin de semana libre al mes. Intenta no variarlo, que sea siempre el mismo, y mientras lo estés disfrutando ni se te ocurra pensar en las oposiciones, y mucho menos en el trabajo. Es sólo para ti, que nada interrumpa tu momento sagrado de ocio.

Como te imaginarás, cuando se acerquen los exámenes, este fin de semana desaparecerá. Pero, oye, ¿qué quieres?, te lo juegas todo y eso requiere un sacrificio mayor y si tienes suerte y has sido constante, puede que hasta sea el sacrificio final.

Luego existen pequeños trucos para recordar datos, utilizar todos los momentos del día por pequeños que sean. Muchos opositores trabajadores los han utilizado, y por qué no, ahora es tu momento. Unos son más útiles que otros, pero todos sirven.

Uno que ayuda con las palabras e ideas clave son las notas. Dirás, pero ¿qué narices es eso de las notas? Algo tan fácil como ponerte notas por toda la casa. Las más útiles son las de la nevera y la de los espejos. ¿Cómo? No, el que escribe esto está cuerdo de momento, y te lo dice con sinceridad.

Si cada vez que vas a la nevera, a por agua, un refresco o una cervecilla, o tal vez a por un trocito de longaniza, una rodaja de chorizo, o una loncha de queso ¿a que te he pillado, eh?, recuerdas y memorizas palabras fundamentales de los temas que estés estudiando esos días, pues mejor que mejor, no has desperdiciado ni un solo segundo, y de eso se trata, ¿no?

¿Y el espejo? Sencillo, todos los días, te lavas los dientes, te peinas y te afeitas o maquillas frente al espejo, ¿por qué vas a dejar que tu neurona se duerma en esos procesos? Que se ponga a currar, que con tanto que memorizar no puede dormitarse.

Puede que a tu familia le desquicien los papelillos pegados por todos los sitios, pero que menos que comprensión. Nadie dijo que convivir con un opositor fuera fácil, y si encima trabaja, peor. Nada, paciencia.

Otro truco sencillo, pero para algunos muy duro, es dar por finalizada, por un tiempo, la lectura diversa en la cama. A muchos nos gusta leer antes de dormirnos, y eso es una baza a nuestro favor. Hazte los temas leíbles en breves páginas y, todos los días, todos, todos los días, antes de irte a dormir, léelo, imaginándote que es un capítulo de una buena novela.

Luego, está el método que considero imprescindible. Grábate los temas en el MP3 o en el IPOD. Léelos en voz alta, clara y, sobre todo, sin correr, si no la grabación no valdrá para nada. Intenta que sean lo más parecidos posibles a como los desarrollarás, si es que tienes prueba de tema a desarrollar, y sí no, tienen que ser un buen resumen, con todos los datos importantes, eliminando la paja que nos aleja de lo esencial. Para dar el tema por bueno, escúchalo una vez, si consideras que no es imposible de entender y lo sigues con facilidad, ya lo tienes. Si no es así, vuelve a grabarlo hasta que des por optima la escucha.

Una vez que lo tengas, escúchalo siempre que puedas, yendo a trabajar, en el autobús, sacando al perro, … Muchos, incluso, duermen con ellos para tenerlos de fondo. Esto puede ser una exageración, necesitas descansar, y tener los temas de fondo, es algo cansino.

No creas que escuchar los temas es algo en balde. Es un sistema que funciona, siempre se quedan cosas, o ¿te has puesto alguna vez a estudiar en profundidad alguna canción? Normalmente, la música se aprende a base de escucharla, pues esto, lo mismo, sólo que con esfuerzo extra.

Estos métodos son muy utilizados por los interinos. Ya que los interinos no dejan de ser opositores currantes. Su situación puede parecer ventajosa, pero, no. Si un trabajador opositor primerizo abandona, pues no pasa, relativamente, nada. Sigue con su trabajo de siempre, y ya está, sigue pagando facturas, hipoteca, comiendo,…, vamos, lo que hacemos todos. Pero, un interino, sí, no voy a negarlo, con buenas condiciones de trabajo, no puede dejar de opositar. Es un constante opositor hasta que consigue plaza. No puede abandonar, o se quedará sin trabajo, y sin trabajo no hay sueldo, y sin sueldo, ya sabemos que pasa sin sueldo.

Los interinos también tienen que aguantar lo suyo. Te suelen decir ¡Jo, que suerte tienes, no has aprobado y trabajas como funcionario! Ja, es duro, es ser un eterno opositor. Es tener la miel en los labios y seguir opositando es la única forma de no tirar por la borda la buena vida del funcionario conseguida.

Pero en estos casos, la motivación para el esfuerzo es extra. No sólo debo estudiar para conseguir la plaza en propiedad, si no que mientras trabajo (es verdad que me canso como los demás), consigo puntos que me acercan a mi objetivo. No te desmotives y, fundamental, oídos sordos a palabras necias.

Vamos, resumiendo, opositar y trabajar a la vez no es una locura. Sólo es algo más difícil. Aunque también tiene sus ventajas. No desconectas del mundo y sigues relacionándote con gente aunque sea en el curro. Un opositor en exclusiva vive al margen de la sociedad, en una realidad paralela que a veces lo desmotiva.

No lo olvides, hay una regla básica para el currela que oposita, el tiempo necesario para aprobar es inversamente proporcional a la motivación que se posee. Es simple, es menos fácil conseguirlo pero más difícil desmotivarse.




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